En busca de RESULTADOS extraordinarios (Parte 2/2)

Continuación de la primera parte

La excelencia no tiene límites, pero si voluntad, y decisión personal para lograrla, el ejemplo que tomé representa una conducta habitual en las empresas, algunas poseen culturas que propician la excelencia y otras no, lo más importante es trasmitir valores a los colaboradores para que estos
sirvan como eslabones para poder lograr ser productivos, recordemos que empleados satisfechos provocan la productividad y la excelencia.

Excelencia como persona:

La conducta de excelencia que un individuo repercute fuertemente en la productividad tanto individual como colectiva ya que la excelencia conduce, guía, contagia e involucra a los demás a ser parte del éxito, de esta manera la conducta de excelencia que tenga una persona contribuye a la
productividad colectiva.

Para que una persona manifieste una conducta “excelente” invito a considerar factores que serán los determinantes para influir sobre ellas, algunas son:

• El entorno de donde proviene:

Este es un elemento que día a día toma terreno o devora a las personas que en su etapa de sueños comienzan a volar y cuando llevan 10 mil metros de altura provoca que el avión que lleva los sueños se quede sin gasolina y se desplome, ya que comienza a juzgarlos presentándoles la realidad en que ha vivido. El individuo comienza a buscar en su árbol genealógico el éxito o fracaso de sus ancestros, se comienza a preguntar ¿qué han logrado mis padres, mis abuelos, mis tíos, esto se convierte como la comparación de un caballo pura sangre, cuando el animalito nace, ningún experto en equinos, ningún domador e incluso ni usted ni yo, apostaríamos por ese caballito simplemente porque físicamente luce igual que los demás, este tiene una apariencia débil, sus patas le tiemblan, se cae con facilidad y no muestra una diferencia en su estética pero al momento de comprarlo, los expertos comienzan a averiguar quiénes han sido sus padres, sus abuelos y si estos han sido campeones. Si lo fueron, ese caballito por quien nadie apuesta, vale oro, porque dentro de sus venas corre la sangre de campeones. Cuando no obtuvimos resultados positivos en nuestro árbol genealógico, comenzamos a pensar que no hay probabilidades que seamos productivos, porque ninguno de
nuestra familia lo fue, pero lo que no sabe mi caballito de carreras es que a partir de nuestras decisiones y de nuestra actitud podemos convertirnos en un pura sangre, alguien con visión que logre trascender barreras y contagie a todos los demás que de igual forma han chocado contra el muro de la desilusión. Ser parte de un entorno no deseado podría volver mas lento el proceso productivo, pero en ningún punto limita nuestras competencias para desarrollar el líder que llevamos por dentro.

En busca de RESULTADOS extraordinarios

• El entorno en donde se desarrolla:

El ambiente actual es el contexto principal que impulsa o limita las competencias para ser productivos como persona, como parte de una sociedad y como parte de un país. En muchas ocasiones se piensa, “yo puedo solucionar ese problema” otro común es “si me dieran la oportunidad, no la desperdiciaría” estas son las frases que reinan dentro de la organizaciones. De igual forma siempre hay personas que creen en las personas, que descubren las competencias con que cuentan las personas.

Si se construye un entorno con oportunidades de crecimiento muy probablemente se desarrollarán las competencias y las personas serán productivas por el simple hecho de soñar con la posibilidad.

• El creer en las competencias para hacer lo que los grandes hacen y obtener lo que ellos logran.

En la vida siempre hay alguien a quien imitar, alguien que ya sea de niño, joven o edad mayor ha ilusionado, ha invitado a ser lo que ellos son, pero para ser lo que ellos son, hay que realizar acciones que conduzcan a “modelar” a esa persona, lo importante es lograr entender que para tener ese
nivel de productividad hay que creer en las competencias, las destrezas, en ese YO que hay dentro. Una persona que no cree en sus competencias no va a lograr ser excelente en lo que hace, por ende no será productivo.

A menudo en las organizaciones las personas se limitan a hacer lo que el jefe piensa, sin importar que tenga la razón o no, esto limita la productividad que ellos pudieran tener si se les diera la oportunidad de opinar y de hacer. La excelencia está estrechamente relacionada con la productividad y calidad que ofrece una persona. La calidad de un producto o servicio depende de la motivación con lo que lo hayan hecho, de esa satisfacción y pasión que tenga el empleado para elaborar el producto. La excelencia es cuando nos acostamos con esa brecha, con esa insatisfacción de que pudimos haberlo hecho mejor!

• El despertar al campeón que hay dentro de ella

Desde el momento de nacer, la persona es un campeón, entre millones de espermas que lucharon para llegar al objetivo, ella fue el individuo que logró llegar a la meta. Desde ese momento la persona fue el centro de atención, robó una sonrisa a su madre, desde ese momento ya comienzas el camino
de la excelencia ya que la persona sale del vientre de su madre, y con esfuerzo lucha hasta que el mundo le da la bienvenida. Entonces depende de ella alimentar a ese campeón y se convierta en un líder que genere productividad y rompa los retos. Ese campeón puede ayudar a que la productividad sea excelente y que contagie al resto para que en conjunto exista una productividad colectiva.

Conclusión:

Parece que la excelencia está relacionada tanto con la productividad individual como colectiva. Día a día el foco en el y(o)bservador de cada persona puede incentivar la productividad. A medida que la persona logre sus objetivos, va a querer caminar hacia la excelencia, motivándose y ayudando a
desarrollar las destrezas de los demás, no obstante el entorno de donde provenga, el lugar en donde esté y se desarrolle. Ella en conjunto con el campeón que lleva dentro, determinará el lugar hacia dónde se dirigirá.

Para que una organización sea productiva debe fomentar el valor del compromiso en cada miembro, debe de tener un activador e impulsador de talentos para que la excelencia siempre conlleve a la productividad.

Amable lector es un placer haber vivido una nueva experiencia y gracias por acompañarme en este largo viaje de la excelencia.

Agradezco el aporte de mi alumno de la Universidad UNITEC José David Reyes Quan.

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