Los cinco errores que un Coach no comete en su día a día

Kintsukuroi
L
Los errores los tendemos a rechazar y a menospreciar, casi por inercia. Quizás justo por eso es que en ocasiones incluso aquí en el diplomado en Coaching nos cuesta tanto aprender de ellos. Obviamente no es que nos neguemos a aprender porque nos guste, sino porque nos duele aprender. Nos duelen los errores mismos, pero a veces lo que más nos duele es el tener que reconocerlos. El ejercicio de reconocer los errores propios con la cabeza agachada y dispuesto a escuchar, no es una postura que se condiga mucho con nuestro occidente, ni con nuestra forma de vivir. Tendemos a querer mostrar solo nuestra mejor cara y ocultamos los rostros de decepciones y fracasos.
En Japón, lejos del diplomado en Coaching, existe el arte centenario del Kintsukoroi, que consiste en un ejercicio de reparación física de objetos de cerámica rotos, que pareciera trascender el mero ejercicio de resarcimiento de lo quebrado. El arte consiste en poder reestructurar la carámica rota en base a un adhesivo fuerte con polvo de oro denominado Kitsugi de manera tal de obtener al finalizar un objeto más fuerte y más valioso que el original. A continuación queremos darnos la oportunidad de apreciar y de indagar en nuestros errores más comunes como coaches y como personas, de tal manera de poder salir reforzados y revalorizados del ejercicio de mirarnos cuando ´nos rompemos´.

1 Culpar a otros

(Lo que hacemos todos)
Es quizás la actividad humana por excelencia, y es tal vez una de las más toxicas e improductivas. A los seres humanos nos gusta de sobremanera colocarnos en una ´supuesta´ posición de poder y repartir juicios a diestra y siniestra. ¿Por qué? Porque es infinitamente más cómodo que hacerse cargo de los acontecimientos a nuestro al rededor. Ojo porque es más, tendemos a ser duros con los demás y los juzgamos por sus actos, pero cuando otros nos juzgan, exigimos que lo hagan de acuerdo a nuestras intenciones. Deberemos ver que el acto mismo de asignar culpas a un otro es un acto 100% improductivo para el yo que lo ejecuta. Es un acto destinado a perjudicar a un otro sin tomar la oportunidad de aprender de la situación.

 

(Por qué el coach no lo hace)
La principal razón es porque lo coloca en una posición de poco o nulo poder. Es una posición de víctima y a las víctimas las cosas le pasan, lo cual nos quita la capacidad para reaccionar como persona que está en control de la situación. ¿Por qué eligen hacer eso? Es simple, porque solamente así pueden encontrarse siempre y en todo momento en el lugar que eligen en la vida. Solo si me hago cargo del lugar y momento en el que transito en la vida, sea al lugar o la familia, sea en un momento de mucho o poco dinero; solo si elijo preguntarme ¿Cómo pude haber contribuido para haber causado esta situación?, puedo realizar grandes avances.
 2 Suponer
(Lo que hacemos todos)
Otra actividad humana por excelencia y más frecuente aún que nuestro punto anterior. Esto se debe principalmente a que la operación mental es parecida y está guiada por elementos similares. Suponer es cómodo porque de otra manera deberíamos realizar preparativos excesivos tan solo para salir de casa, preocupados por las eventualidades del clima, por dar algún ejemplo. No obstante cuando comenzamos a suponer en temas relacionados con ámbitos más serios, tales como personas, familias o trabajo muchas veces buscamos ahorrarnos el trabajo de ser minuciosos y de ver la realidad como el caos fraccionado que realmente es. Suponemos que el colega comprendió bien las instrucciones, suponemos que dicho elemento le sirvió o que de alguna manera, la tarea se realizará. Suposiciones hay por montones.

 

(Por qué el coach no lo hace)
En palabras simple, la respuesta es porque quiere evitarse problemas. Tener problemas por haber supuesto algo con respecto a la familia o al trabajo de un colaborador o familiar tiende a generar malentendidos y quiebres que las personas se toman a mal, pues lo entienden como una falta de respeto. La suposición abre la puerta a la falla, a la falencia, al error. Por pequeño que sea el margen de error, si el coach se entrega a la suposición de que todo está bien en vez de chequear dos o tres veces, abre la puerta al fracaso. El coach sabe el valor de la excelencia y la calidad por esto mismo.
 3 No Cumplir los compromisos
(Lo que hacemos todos)
A todos nos debería hacer sentido a estas alturas de la vida que el cumplir nuestros compromisos pactados es un asunto de relativa importancia. No obstante existen diversas instancias mediante las cuales podemos alegar el no cumplimiento de un compromiso. Ya sea porque el correo no se envió, o porque no iba nada adjunto, o podemos alegar que justo se nos acabó la batería, en fin las opciones son infinitas hoy por hoy. Tendemos a relajarnos, medir y cotejar nuestra capacidad para cumplir con el compromiso pactado de acuerdo a las condiciones del medio para el cumplimiento (cuando a los demás los evaluamos por sus actos o hechos).

 

(Por qué el coach no lo hace)
Porque el crédito de no cumplir se acaba con las personas y con la sociedad en general. La sociedad es muy rápida para colocarle chapas y colgar carteles a las personas (“este no cumple”, “no es de fiar”, etc.). Tanto para lo bueno como para lo malo. Las personas se acostumbran a sus no cumplimientos o a la seguridad de su confiabilidad. El coach sabe y aprende en el diplomado en Coaching que cualquier cosa es preferible a no cumplir los compromisos. Sabe además que en el caso que el cumplimiento se ve seriamente afectado por algún motivo, lo único aceptable es re-pactar el compromiso con la persona original, solamente ella podrá decidir.
 4 Estar en lugares en los que no quiere estar
(Lo que hacemos todos)
Los compromisos y sus límites son temas de variadas charlas y talleres a lo largo del mundo y en todas, el tema tiende a colindar con la realización de tareas que no nos gustan. Estamos todos de acuerdo en la importancia de cumplir con nuestros compromisos, no obstante de la misma manera cómo podemos querer eso, podemos en ocasiones también equivocarnos en la elección de la tarea o del trabajo. ¿Hasta donde llevar el compromiso si sé que estoy en el lugar equivocado? ¿Si me siento infeliz con mis decisiones debo insistir igualmente en ellas hasta el final?

 

(Por qué el coach no lo hace)
No, y el Coach no gastaría mucho tiempo en tomar esta decisión. Todos cometemos errores y en ocasiones nos embarcamos en rumbos que no nos gustan o nos dejaron de gustar sobre la marcha. El coach aprende que él puede y debe elegir el lugar en el cual estar en el mundo. En ese lugar puede o no estar a gusto, lo único que le importa es su relación con la decisión que ha tomado. Si está ahí porque quiere conseguir algo a pesar del sacrificio entonces permanecerá ahí, no obstante si se da cuenta que lo está haciendo para complacer a otros y no es feliz, entonces no gastará un minuto más en ello. Hablará con todos los que pacto compromisos y se dedica a estar donde elige estar, persiguiendo sus metas por ejemplo.
 5 No escuchar
(Lo que hacemos todos)
Otra actividad profundamente humana. El acto de no escuchar al otro, la situación o el ambiente (contexto), pero sobre todo al otro. Es muy cómodo escuchar al otro desde el punto que me interesa a mí, sin desdibujar mi mundo. Acomodar al otro y todo su ser a mi cosmovisión. Hacer eso es infinitamente más cómodo que dejar que el otro con toda su diferencia entre en mi entendimiento. Hacer oídos sordos de sus necesidades o problemas me significaría cambiar en ocasiones mi forma de ver el mundo o la realidad, y eso es altamente incómodo.  Lo hacemos a diario sin saber el daño que ocasionamos a otros, pero sobre todo a nosotros mismos.

 

(Por qué el coach no lo hace)
Porque el afinamiento de la escucha es la principal herramienta de intervención en el mundo que tiene el coach. El coach sabe y aprende en el diplomado en Coaching EVS que no se puede intervenir en un mundo que no se ve. Aprendemos que para ver el mundo debemos dejar entrar al otro con toda su otredad y por muy incómodo que nos parezca. El coach quiere escuchar y prestar oídos a los demás porque sabe que las personas revelan todo acerca de ellas mismas cuando hablan, revelan sus deseos y sueños en su proceder diario. Ojo que en diplomado de coaching no solamente se aprende a escuchar en silencio y con los oídos. Sabremos que es de vital importancia también observar la corporalidad y percibir su emotividad. Todo eso, el coach lo sabe, le da las herramientas para intervenir, porque es un mundo que ve con absoluta claridad.
Quizás pudo descubrir algún quiebre o alguna fractura y está dispuesto a repararla con oro para que quede más fuerte y más valiosa que antes, tal como lo hacen en Japón con el Kitsugi. Si es así, no dejes de revisar la información concerniente a la partida de nuestro próximo diplomado en Coaching en su octava versión aquí: https://www.evscoaching.com/diplomado-en-coaching/   Agradecemos su ´me gusta´, su atención y que pueda, si le ha gustado el artículo compartir el mismo en sus redes sociales. EVS Coaching está contigo.

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