Emociones y versatilidad: Relaciones Efectivas

Las palabras, los temas, las situaciones y las personalidades nos estimulan a nivel emocional. Cuando todo esto nos aprieta los botones calientes emocionales, los mensajes verbales se distorsionan. Ya sea en forma positiva o negativa. Estas distorsiones cuando son de tipo emocional, crean barreras que impiden escuchar efectivamente. Con esto digo que las barreras impiden que operemos desde un posible observador de enfoque múltiple, cayendo en el enfoque de observador único que nos “sopla” al oído que tenemos razón y que “discutamos”, el otro está equivocado. Cuando nuestros nichos emocionales se activan, nosotros nos desintonizamos, o distorsionamos o prejuzgamos estos mensajes cargados de emociones.

Cuando nos aprietan los botones

El lenguaje verbal y corporal es muy poderoso en cuanto a la activación de emociones. Una sola palabra dicha con un tono de voz y una expresión determinadas puede desencadenar en alguien imágenes mentales antiguas, asociadas con pensamientos y emociones que a veces se pueden sentir y hasta localizar físicamente, dependiendo del grado de intensidad con que esté asociado ese recuerdo en la experiencia personal. Es tremendamente poderoso tomar consciencia de las palabras o frases o “botones” con que nos sentimos “tocados” emocionalmente, de manera constructiva o poco constructiva.

Cuando una persona ha desarrollado un miedo o una aversión, la sola mención del objeto del miedo o la aversión dispara en el interior de la persona las representaciones y experiencias ante las que ha respondido con temor o aversión y automáticamente empieza a sentir los signos de miedo o repulsión…

 

Modificando la reacción emocional

A veces se necesita cambiar las palabras con que una persona describe una experiencia porque cuando la carga con adjetivos extremos, la experiencia interior se hace extrema y las emociones van a influir de manera innecesaria. Sentir las emociones no es malo, sin embargo cuando ya pierden significado y se repiten sin cumplir la función de defensa o protección que originalmente tuvieron, se hacen innecesarias y es entonces cuando se requiere tomar medidas para modificar la reacción.

El hacernos conscientes de nuestras propias emociones, así como las de nuestra contraparte, puede ser de gran utilidad para llegar a tener una comunicación efectiva y constructiva para con nosotros mismos y con nuestro contraparte. El reconocimiento de las emociones, lleva al “dejar que las mismas pasen por nuestro cuerpo” y direccionar a la recuperación de la escucha activa o del lenguaje asertivo.

Una persona, cuando descubre sus emociones, puede hacerse ante nosotros más vulnerable o más firme. Trabajar en la versatilidad de la emoción nos conduce a conocer el interno de la persona para lograr el máximo provecho de sus potencialidades.

¿Cómo afecta la versatilidad?

Reacciones o posturas cerradas son indicios de la poca versatilidad del ser humano, pensar que solo podemos tener conversaciones con personas con las cuales tenemos cosas en común, te deja sin oportunidad de conocer nuevas cosas. El encontrarte con personas versátiles permitirá que la conversación tenga un desempeño eficiente que se sustentará en: planificar, organizar, evaluar y corregir las acciones.

Se requiere la cooperación de los otros para alcanzar las metas, relacionándonos y comunicándonos eficazmente con los demás. Es necesario desarrollar sensibilidades para entender y comprender las demandas afectivas y sociales de quienes nos rodean para actuar en dirección a satisfacerlas. Es necesario desarrollar la asertividad en nosotros para acercarnos a aquellos cuyo acercamiento a través de la emotividad no es apreciado. En último término, debemos vivir aprendiendo a respetar, tolerar, compartir y jugar limpio, para encontrar la armonía que permita una convivencia creativa y próspera.

Emociones y versatilidad Relaciones Efectivas

 

Una competencia que se puede entrenar

El conocimiento de nuestra propia identidad y estilo social, la escucha activa y la observación detenida de mi contraparte –entendidos como un interés genuino en la otra persona- son las armas más poderosas con que contamos para determinar quiénes somos y a quien tenemos al frente. El reconocimiento correcto del estilo social propio y del interlocutor nos permite, a través de la versatilidad, establecer puentes de comunicación que contribuyan a un entendimiento de las partes.

La versatilidad sin embargo, tampoco es un fenómeno fortuito, sino que requiere entrenamiento continuo en el uso de diferentes niveles de emocionalidad y asertividad en nuestro propio lenguaje, que sean compatibles o mejor aceptados por el interlocutor. El uso entrenado de la versatilidad no solo tiene como resultado comunicaciones más efectivas, sino que demuestra un interés verdadero en el otro, de manera tal que yo, lejos de tratar de imponer mis razones, incluyo las razones, los intereses y las emociones de mi interlocutor, para lograr una negociación de ganar-ganar en cada conversación.

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