De qué estamos hechos los seres humanos Parte 2

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eer primera parte pinchando aquí

En la parte anterior a estas reflexiones mostraba por qué proponemos tomar distancia de aquello que por tantos siglos nos ha mostrado la metafísica, proponiéndonos, en definitiva, explicar a través de lo divino, que no nos podemos explicar.

En esta parte de mis reflexiones te invito a un viaje por las acciones de nosotros los seres humanos. Es decir por el dominio de lo que hacemos.

La metafísica nos sugiere que nosotros somos como somos y de acuerdo a como somos actuamos. Esto nos remite a una especie de esencia inmutable del ser humano. Dicho de otra manera, nos sugiere que dado a que los seres humanos somos como somos no tenemos posibilidad de acción más allá de aquella que manifestamos. Esto dado a que actuamos desde el “somos como somos”. Es por ello que ocupamos parte importante de nuestra vida para caminar por ella intentando “descubrir quiénes somos”. A esto le llamamos el camino del AUTODESCUBRIMIENTO.

Así por ejemplo después de años de vida en pareja, descubrimos ciertos elementos de desencuentro, descubrimos que hay cosas del otro, de nuestra pareja que no nos gustan. Descubrimos cosas que el otro hace que nos molestan. Nos decimos a nosotros mismos que ¿cómo es posible que él o ella puedan hacer lo que hacen? Descubrimos que no nos entendemos y empezamos a pensar que somos incompatibles y que no hay nada que hacer. El otro es como es y no hay nada que podamos cambiar. Entonces concluimos que estamos condenados a sufrir juntos o a separarnos. Vivimos en un mundo que nos muestra que no hay nada que hacer. Las cosas son como son.

Es así como llegamos a hacer cosas pensando que no es posible hacer otras, incluso no investigamos otras posibles, dado el ser que somos. Conversaba esta semana con un empresario exitoso y amigo. El éxito alcanzado, él lo atribuye a las horas diarias de trabajo, que dedican él y sus más de 150 colaboradores. Sin atribuirle una importancia relativa él siente que salir muy temprano por la mañana y llegar cuando los niños ya están acostados, no ha afectado su relación con ellos. Ellos con seguridad entenderán que él no estuvo, porque al final mi amigo hacía un sacrificio por ellos. El cansancio con el que llega en las noches a la casa, solo le permite comer, beber un buen vino y dormir. A juicio de él la relación de pareja tampoco ha sufrido bajo las secuelas del ritmo descrito. Ella en todo caso le pide llegar temprano y estar con ellos. A mi desafío de cambiar su conducta, él reacciona destacando mi ignorancia con respecto del funcionamiento de la industria en la que él se mueve. Llegamos a la conclusión que no hay nada que hacer para cambiar la situación. Las cosas son como son. Por último descubrimos juntos que él además tiene una muy buena excusa, le encanta lo que hace. En todo caso él nunca se ha preguntado cuanto más le podría gustar haciéndolo de otra manera y cuanto más le podría gustar compartir esas horas con su familia. Este es solo un cuento relacionado con el tema. Con seguridad tú tienes muchas historias parecidas a esta.

Permíteme agregar que en ocasiones no hacemos determinadas cosas, dado que pensamos que ellas no servirán de nada. Esto porque los otros son como son y por lo mismo no puede cambiar. Entonces no vale la pena hacer aquello, pues eso que hagamos no encontrará eco en los otros, dado que ellos al final también son como son. Esta es la metafísica y viene de la concepción del ser que tenía Aristóteles.

Entonces me pregunto ¿cómo podemos alejarnos de la propia concepción metafísica? Esto lo pregunto pues parece ser poderoso poder concebir la posibilidad de cambiarnos con el fin de lograr resultados excelentes en nuestras vidas. Parece que si tenemos posibilidades de cambio, entonces se nos abren posibilidades para dejar de sufrir, para disfrutar de la vida en pareja que creíamos perdida.

Los juicios que hacemos sobre las personas disuelven la concepción metafísica sobre la persona. Esto debido a que los juicios que hacemos sobre las personas, a diferencia de lo que creemos, no describen, solo adscriben. Dado que los juicios no son afirmaciones no pueden describir, solo le asignan “formas” a la otra persona, “formas” que vienen de nosotros. Yo digo que los juicios más remiten a la propia persona que a la persona que ese juicio le es adscrito. Cuando nuestro “metafísico interno aprendido” nos dice como es una persona, a partir de la acción que observamos de ella, supone que conocemos a la “persona inmutable”, de la que hemos venido hablando y desconoce que lo que estamos enjuiciando a partir de lo vemos en ella, es solo la conducta observable de dicha persona. Decimos por ejemplo “Juan es muy gracioso”. Transformamos a Juan en un ser gracioso a partir de nuestra propia observación de una conducta de Juan. Entonces querido coachee, no solo actuamos, como dice la metafísica, de acuerdo a como somos. Al parecer también somos de acuerdo a como actuamos. Te invito a profundizar en esta mirada en la parte III de esta serie.

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